{"id":134,"date":"2017-08-21T17:24:27","date_gmt":"2017-08-21T20:24:27","guid":{"rendered":"http:\/\/recursoscatolicos.cl\/?p=134"},"modified":"2017-08-21T17:24:27","modified_gmt":"2017-08-21T20:24:27","slug":"referencias-a-la-palabra-de-dios-en-la-conferencia-aparecida","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/recursoscatolicos.cl\/index.php\/2017\/08\/21\/referencias-a-la-palabra-de-dios-en-la-conferencia-aparecida\/","title":{"rendered":"Referencias a la Palabra de Dios en la Conferencia Aparecida"},"content":{"rendered":"<p>De la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, o Conferencia de Aparecida surgi\u00f3 el documento Aparecida. Aqu\u00ed les dejamos algunas de las referencias que se acerca de la lectura y estudio de la Palabra de Dios. \u00a0Adem\u00e1s les dejamos <a href=\"http:\/\/recursoscatolicos.cl\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/documento_conclusivo_aparecida.pdf\">documento conclusivo de Aparecida<\/a>\u00a0el documento completo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>13-31 de mayo de 2007<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>99. Los esfuerzos pastorales orientados hacia el encuentro con Jesucristo vivo han dado y siguen\u00a0dando frutos. Entre otros, destacamos los siguientes:<\/p>\n<p>a) <strong>Debido a la animaci\u00f3n b\u00edblica de la pastoral, aumenta el conocimiento de la Palabra de Dios y\u00a0el amor por ell<\/strong>a. Gracias a la asimilaci\u00f3n del Magisterio de la Iglesia y a una mejor formaci\u00f3n\u00a0de generosos catequistas, la renovaci\u00f3n de la Catequesis ha producido fecundos resultados en\u00a0todo el Continente, llegando incluso a pa\u00edses de Norteam\u00e9rica, Europa y Asia, donde muchos\u00a0latinoamericanos y caribe\u00f1os han emigrado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>158. Al igual que las primeras comunidades de cristianos, hoy nos reunimos asiduamente para\u00a0\u201cescuchar la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, vivir unidos y \u00a0participar en la fracci\u00f3n del pan y en las\u00a0oraciones\u201d (Hch 2, 42). La comuni\u00f3n de la Iglesia se nutre con el Pan de la Palabra de Dios y con\u00a0el Pan del Cuerpo de Cristo. La Eucarist\u00eda, participaci\u00f3n de todos en el mismo Pan de Vida y en\u00a0el mismo C\u00e1liz de Salvaci\u00f3n, nos hace miembros del mismo Cuerpo (cf. 1Cor 10, 17). Ella es\u00a0fuente y culmen de la vida cristiana 68, su expresi\u00f3n m\u00e1s perfecta y el alimento de la vida en \u00a0comuni\u00f3n. En la Eucarist\u00eda se nutren las nuevas relaciones evang\u00e9licas que surgen de ser hijos e\u00a0hijas del Padre y hermanos y hermanas en Cristo. La Iglesia que la celebra es \u201ccasa y escuela de\u00a0comuni\u00f3n\u201d69 donde los disc\u00edpulos comparten la misma fe, esperanza y amor al servicio de la\u00a0misi\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p>180. Como respuesta a las exigencias de la evangelizaci\u00f3n, junto con las comunidades eclesiales de\u00a0base hay otras v\u00e1lidas formas de peque\u00f1as comunidades, e incluso redes de comunidades, de\u00a0movimientos, grupos de vida, de oraci\u00f3n y de reflexi\u00f3n de la Palabra de Dios. Todas las\u00a0comunidades y grupos eclesiales dar\u00e1n fruto en la medida en que la Eucarist\u00eda sea el centro de su\u00a0vida y<strong> la Palabra de Dios sea faro de su camino<\/strong> y su actuaci\u00f3n en la \u00fanica Iglesia de Cristo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>226. Hemos de reforzar en nuestra Iglesia cuatro ejes:<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n b\u00edblico-doctrinal. Junto con una fuerte experiencia religiosa y una\u00a0destacada convivencia comunitaria, <strong>nuestros fieles necesitan profundizar el conocimiento\u00a0de la Palabra de Dios y los contenidos de la fe, ya que es la \u00fanica manera de madurar su\u00a0experiencia religiosa<\/strong>. En este camino acentuadamente vivencial y comunitario, la\u00a0formaci\u00f3n doctrinal no se experimenta como un conocimiento te\u00f3rico y fr\u00edo, sino como\u00a0una herramienta fundamental y necesaria en el crecimiento espiritual, personal y\u00a0comunitario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>247. Encontramos a Jes\u00fas en la Sagrada Escritura, le\u00edda en la Iglesia. <strong>La Sagrada Escritura, \u201cPalabra\u00a0de Dios escrita por inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo\u201d<\/strong>139, es -con la Tradici\u00f3n- <strong>fuente de vida para la\u00a0Iglesia y alma de su acci\u00f3n evangelizadora.<\/strong> Desconocer la Escritura es desconocer a Jesucristo y\u00a0renunciar a anunciarlo. De aqu\u00ed la invitaci\u00f3n de Benedicto XVI: \u201cAl iniciar la nueva etapa que la\u00a0Iglesia misionera de Am\u00e9rica Latina y El Caribe se dispone a emprender, a partir de esta V\u00a0Conferencia General en Aparecida, es condici\u00f3n indispensable el conocimiento profundo y\u00a0vivencial de la Palabra de Dios. Por esto, hay que educar al pueblo en la lectura y la meditaci\u00f3n\u00a0de la Palabra: que ella se convierta en su alimento para que, por propia experiencia, vea que las\u00a0palabras de Jes\u00fas son esp\u00edritu y vida (cf. Jn 6,63). De lo contrario, \u00bfc\u00f3mo van a anunciar un<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>248. Se hace, pues, necesario proponer a los fieles la Palabra de Dios como don del Padre para el\u00a0encuentro con Jesucristo vivo, camino de \u201caut\u00e9ntica conversi\u00f3n y de renovada comuni\u00f3n y\u00a0solidaridad\u201d 141. Esta propuesta ser\u00e1 mediaci\u00f3n de encuentro con el Se\u00f1or si se presenta la Palabra\u00a0revelada, contenida en la Escritura, como fuente de evangelizaci\u00f3n. Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas\u00a0anhelan nutrirse con el Pan de la Palabra: quieren acceder a la interpretaci\u00f3n adecuada de los\u00a0textos b\u00edblicos, a emplearlos como mediaci\u00f3n de di\u00e1logo con Jesucristo, y a que sean alma de la\u00a0propia evangelizaci\u00f3n y del anuncio de Jes\u00fas a todos. Por esto la importancia de una \u201cpastoral\u00a0b\u00edblica\u201d, entendida como animaci\u00f3n b\u00edblica de la pastoral, que sea escuela de interpretaci\u00f3n o\u00a0conocimiento de la Palabra, de comuni\u00f3n con Jes\u00fas u oraci\u00f3n con la Palabra, y de evangelizaci\u00f3n\u00a0inculturada o de proclamaci\u00f3n de la Palabra. Esto exige por parte de obispos, presb\u00edteros,\u00a0di\u00e1conos y ministros laicos de la Palabra un acercamiento a la Sagrada Escritura que no sea s\u00f3lo\u00a0intelectual e instrumental, sino con un coraz\u00f3n \u201chambriento de o\u00edr la Palabra del Se\u00f1or\u201d (Am 8,\u00a011).<\/p>\n<p>249. Entre las muchas formas de acercarse a la Sagrada Escritura hay una privilegiada al que todos\u00a0estamos invitados: la Lectio divina o ejercicio de lectura orante de la Sagrada Escritura. <strong>Esta\u00a0lectura orante, bien practicada, conduce al encuentro con Jes\u00fas-Maestro, al conocimiento del\u00a0misterio de Jes\u00fas-Mes\u00edas, a la comuni\u00f3n con Jes\u00fas-Hijo de Dios, y al testimonio de Jes\u00fas-Se\u00f1or\u00a0del universo.<\/strong> Con sus cuatro momentos (lectura, meditaci\u00f3n, oraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n), la lectura\u00a0orante favorece el encuentro personal con Jesucristo al modo de tantos personajes del evangelio:\u00a0Nicodemo y su ansia de vida eterna (cf. Jn 3, 1-21), la Samaritana y su anhelo de culto verdadero\u00a0(cf. Jn 4, 1-42), el ciego de nacimiento y su deseo de luz interior (cf. Jn 9), Zaqueo y sus ganas de\u00a0ser diferente (cf. Lc 19, 1-10)&#8230; Todos ellos, gracias a este encuentro, fueron iluminados y\u00a0recreados porque se abrieron a la experiencia de la misericordia del Padre que se ofrece por su\u00a0Palabra de verdad y vida. No abrieron su coraz\u00f3n a algo del Mes\u00edas, sino al mismo Mes\u00edas,\u00a0camino de crecimiento en \u201cla madurez conforme a su plenitud\u201d (Ef 4, 13), proceso de\u00a0discipulado, de comuni\u00f3n con los hermanos y de compromiso con la sociedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>289. Sentimos la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades un proceso de <strong>iniciaci\u00f3n en la vida\u00a0cristiana que comience por el kerygma y, guiado por la Palabra de Dios, que conduzca un\u00a0encuentro personal cada vez mayor con Jesucristo<\/strong>, perfecto Dios y perfecto hombre 165\u00a0experimentado como plenitud de la humanidad, y que lleve a la conversi\u00f3n, al seguimiento en\u00a0una comunidad eclesial y a una maduraci\u00f3n de fe en la pr\u00e1ctica de los sacramentos, el servicio y\u00a0la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>298. La catequesis no debe ser s\u00f3lo ocasional, reducida a los momentos previos a los sacramentos o a\u00a0la iniciaci\u00f3n cristiana, sino m\u00e1s bien \u201cun itinerario catequ\u00e9tico permanente\u201d168. Por esto, compete\u00a0a cada Iglesia particular, con la ayuda de las Conferencias Episcopales, establecer un proceso\u00a0catequ\u00e9tico org\u00e1nico y progresivo que se extienda por todo el arco de la vida, desde la infancia\u00a0hasta la ancianidad, teniendo en cuenta que el Directorio General de Catequesis considera la\u00a0catequesis de adultos como la forma fundamental de la educaci\u00f3n en la fe. Para que, en verdad, el\u00a0pueblo conozca a fondo a Cristo y lo siga fielmente,<strong> debe ser conducido especialmente en la\u00a0lectura y meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios<\/strong>, que es el primer fundamento de una catequesis<br \/>\npermanente169.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>298. La catequesis no debe ser s\u00f3lo ocasional, reducida a los momentos previos a los sacramentos o a\u00a0la iniciaci\u00f3n cristiana, sino m\u00e1s bien \u201cun itinerario catequ\u00e9tico permanente\u201d168. Por esto, compete\u00a0a cada Iglesia particular, con la ayuda de las Conferencias Episcopales, establecer un proceso\u00a0catequ\u00e9tico org\u00e1nico y progresivo que se extienda por todo el arco de la vida, desde la infancia\u00a0hasta la ancianidad, teniendo en cuenta que el Directorio General de Catequesis considera la\u00a0catequesis de adultos como la forma fundamental de la educaci\u00f3n en la fe. Para que, en verdad, el\u00a0pueblo conozca a fondo a Cristo y lo siga fielmente, debe ser conducido especialmente en la\u00a0lectura y meditaci\u00f3n de la Palabra de Dios, que es el primer fundamento de una catequesis<br \/>\npermanente169.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6.4.3 Peque\u00f1as comunidades eclesiales<\/p>\n<p>308. Ellas son un <strong>\u00e1mbito propicio para escuchar la Palabra de Dios<\/strong>, para vivir la fraternidad, para\u00a0animar en la oraci\u00f3n, para profundizar procesos de formaci\u00f3n en la fe y para fortalecer el\u00a0exigente compromiso de ser ap\u00f3stoles en la sociedad de hoy. Ellas son lugares de experiencia\u00a0cristiana y evangelizaci\u00f3n que, en medio de la situaci\u00f3n cultural que nos afecta, secularizada y\u00a0hostil a la Iglesia, se hacen todav\u00eda mucho m\u00e1s necesarias.<\/p>\n<p>309. Si se quieren peque\u00f1as comunidades vivas y din\u00e1micas, es necesario suscitar en ellas <strong>una\u00a0espiritualidad s\u00f3lida, basada en la Palabra de Dios<\/strong>, que las mantenga en plena comuni\u00f3n de vida\u00a0e ideales con la Iglesia local y, en particular, con la comunidad parroquial. As\u00ed la parroquia, por\u00a0otra parte, como desde hace a\u00f1os nos lo hemos propuesto en Am\u00e9rica Latina, llegar\u00e1 a ser\u00a0\u00abcomunidad de comunidades\u00bb175.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6.4.6.1 Los centros educativos cat\u00f3licos<\/p>\n<p>331. La misi\u00f3n primaria de la Iglesia es anunciar el Evangelio de manera tal que garantice la relaci\u00f3n\u00a0entre fe y vida tanto en la persona individual como en el contexto socio-cultural en que las\u00a0personas viven, act\u00faan y se relacionan entre s\u00ed. As\u00ed procura \u201ctransformar mediante la fuerza del\u00a0Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter\u00e9s, las l\u00edneas de\u00a0pensamiento, las fuentes inspiradoras y<strong> los modelos de vida de la humanidad que est\u00e1n en\u00a0<\/strong><strong>contraste con la Palabra de Dios<\/strong> y el designio de salvaci\u00f3n\u201d 191.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>10.3 Pastoral de la Comunicaci\u00f3n Social<\/p>\n<p>485. \u201cEn nuestro siglo tan influenciado por los medios de comunicaci\u00f3n social, el primer anuncio, la\u00a0catequesis o el ulterior ahondamiento de la fe, no pueden prescindir de esos medios\u201d. \u201cPuestos al\u00a0servicio del Evangelio, ellos ofrecen la posibilidad de extender casi sin l\u00edmites el campo de<strong>\u00a0audici\u00f3n de la Palabra de Dios, haciendo llegar la Buena Nueva a millones de personas<\/strong>. La\u00a0Iglesia se sentir\u00eda culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia\u00a0humana perfecciona cada vez m\u00e1s. Con ellos la Iglesia \u2018proclama desde las azoteas\u2019 (cf. Mt 10,\u00a027; Lc 12, 3) el mensaje del que es depositaria. En ellos encuentra una versi\u00f3n moderna y eficaz\u00a0del \u2018p\u00falpito\u2019. Gracias a ellos puede hablar a las multitudes\u201d267.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>517. Reconociendo y agradeciendo el trabajo renovador que ya se realiza en muchos centros urbanos,\u00a0la V Conferencia propone y recomienda una nueva pastoral urbana que:<\/p>\n<p>h) <strong>Difunda la Palabra de Dios, la anuncie con alegr\u00eda y valent\u00eda<\/strong> y realice la formaci\u00f3n de los\u00a0laicos de tal modo que puedan responder las grandes preguntas y aspiraciones de hoy e\u00a0insertarse en los diferentes ambientes, estructuras y centros de decisi\u00f3n de la vida urbana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, o Conferencia de Aparecida surgi\u00f3 el documento Aparecida. 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