El Señor es nuestro refugio con notas de estudio

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1 El que vive bajo la sombra protectora
del Altísimo y Todopoderoso,
2 dice al Señor: «Tú eres mi refugio,
mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!»

3 Sólo él puede librarte
de trampas ocultas y plagas mortales,
4 pues te cubrirá con sus alas,
y bajo ellas estarás seguro.
¡Su fidelidad te protegerá como un escudo!
5 No tengas miedo a los peligros nocturnos,
ni a las flechas lanzadas de día,
6 ni a las plagas que llegan con la oscuridad,
ni a las que destruyen a pleno sol;
7 pues mil caerán muertos a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
pero a ti nada te pasará.
8 Solamente lo habrás de presenciar:
verás a los malvados recibir su merecido.

9 Ya que has hecho del Señor tu refugio,
del Altísimo tu lugar de protección,
10 no te sobrevendrá ningún mal
ni la enfermedad llegará a tu casa;
11 pues él mandará que sus ángeles
te cuiden por dondequiera que vayas.
12 Te levantarán con sus manos
para que no tropieces con piedra alguna.
13 Podrás andar entre leones,
entre monstruos y serpientes.

14 «Yo lo pondré a salvo,
fuera del alcance de todos,
porque él me ama y me conoce.
15 Cuando me llame, le contestaré;
¡yo mismo estaré con él!
Lo libraré de la angustia
y lo colmaré de honores;
16 lo haré disfrutar de una larga vida:
¡lo haré gozar de mi salvación!»

Notas: 

  • Salmo 91 Con un lenguaje lleno de imágenes poéticas, este poema didáctico o sapiencial invita a confiar en el Señor, porque él es el único refugio seguro contra todas las adversidades y peligros. Cf. Sal 27.1–6
  • 91.1 Todopoderoso: Así traducen las versiones antiguas el nombre divino Sadai, que también se encuentra en otros pasajes del AT (por ej., Gn 17.1; 28.3; Ex 6.3; Job 5.17; 27.1–2; 32.8; Sal 68.14 [15]).
  • 91.4 Sobre la metáfora de la protección “bajo sus alas”, véanse las referencias en Sal 17.8 nota d: Alas: Probablemente se alude a los querubines o seres alados cuyas alas extendidas protegían el arca de la alianza en el templo de Jerusalén (1 R 8.6–7). Cf. Sal 36.7 (8); 57.1 (2); 61.4 (5); 63.7 (8); 91.4.
  • 91.4 Escudo: Cf. 2 S 22.3; Sal 3.3 (4); 18.2 (3); 144.2.
  • 91.5 Peligros nocturnos: lit. terrores de la noche, como los descritos en Job 7.13–14; Jer 49.9; Abd 5; Eclo 40.5–7.
  • 91.7 Cf. Ex 12.23.
  • 91.8 Cf. Ex 14.30–31.
  • 91.9 Tu refugio: según versiones. Heb. mi refugio.
  • 91.11 Mt 4.6; Lc 4.10.
  • 91.12 Mt 4.6; Lc 4.11.
  • 91.13 Cf. Lc 10.19.
  • 91.14–16 Aquí el Señor toma la palabra para confirmar las declaraciones del salmista. Véase Sal 75.2 (3) nota d.  (3) El Señor dice: Esta frase no está en hebreo, pero se ha añadido en la traducción para mayor claridad. Según parece, en el marco de la celebración litúrgica un profeta cultual toma la palabra y habla a la comunidad en nombre del Señor.

Fuente: La Bibla de estudio: Dios habla hoy. Sociedades Bíblicas Unidas.

 

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